jueves, 10 de septiembre de 2009

Dichos de San Juan María Vianney (II)


“La oración es la elevación de nuestro corazón a Dios, una dulce conversación entre la criatura y su Creador”.
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“Con la oración todo es posible, somos dueños, por decirlo así, del querer de Dios”.
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“La oración abre los ojos del alma, le hace sentir la magnitud de su miseria, la necesidad de recurrir a Dios y de temer su propia debilidad”.
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“Todos los males que nos agobian en la tierra vienen precisamente porque no oramos o lo hacemos mal”.
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“Todos los santos comenzaron su conversión por la oración y por ella perseveraron”.
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“Todos los condenados se perdieron por su negligencia en la oración. Digo, entonces, que la oración es absolutamente necesaria para perseverar”.
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“Cuántas veces venimos a la Iglesia sin saber a qué venimos ni qué queremos pedir, sin embargo, cuando se va a casa de cualquiera, se sabe muy bien por qué uno se dirige a ella”.
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“Hay personas que parecen decirle a Dios: “Vengo a decirte dos palabras para cumplir contigo…”. Con frecuencia pienso que cuando venimos a adorar a nuestro Señor, conseguiríamos todo lo que quisiéramos si le pidiéramos con fe viva y un corazón puro”.
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“Nuestras oraciones han de ser hechas con confianza, y con una esperanza firme de que Dios puede y quiere concedernos lo que le pedimos, mientras se lo supliquemos debidamente”.
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“Hemos de orar con frecuencia, pero debemos redoblar nuestras oraciones en las horas de prueba, en los momentos en que sentimos el ataque de la tentación”.
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“Por muchas que sean las penas que experimentemos, si oramos, tendremos la dicha de soportarlas enteramente resignados a la voluntad de Dios”.
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“Por violentas que sean las tentaciones, si recurrimos a la oración, las dominaremos".

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