lunes, 24 de agosto de 2009

La Santa Misa según los santos (IV).

San Lorenzo Justino:
"Nunca lengua humana puede enumerar los favores que se correlacionan al Sacrificio de la Misa. El pecador se reconcilia con Dios; el hombre justo se hace aún más recto; los pecados son borrados; los vicios eliminados; la virtud y el mérito crecen, y las estratagemas del demonio son frustradas.
*
San Leonardo de Port Maurice:
"Oh gente engañada, qué están haciendo? Por qué no se apresuran a las Iglesias a oír tantas Misas como puedan? Por qué no imitan a los ángeles, quienes cuando se celebra una Misa, bajan en escuadrones desde el Paraíso y se estacionan alrededor de nuestros altares en adoración, para interceder por nosotros?"."Yo creo que sí no existiera la Misa, el mundo ya se hubiera hundido en el abismo, por el peso de su iniquidad. La Misa es el soporte poderoso que lo sostiene ".“Una misa antes de la muerte puede ser más provechosa que muchas después de ella…
*
San Felipe Neri:
"Con oraciones pedimos gracia a Dios; en la Santa Misa comprometemos a Dios a que nos las conceda ".
*
San Pedro Julián Eymard:
"Sepan, oh Cristianos, que la Misa es el acto de religión más sagrado. No pueden hacer otra cosa para glorificar más a Dios, ni para mayor provecho de su alma, que asistir a Misa devotamente, y tan a menudo como sea posible ".
San Bernardo:
"Uno obtiene más mérito asistiendo a una Santa Misa con devoción, que repartiendo todo lo suyo a los pobres y viajando por todo el mundo en peregrinación ".

Disminución o pérdida de la Fe en el Santísimo Sacramento y la Confesión


"La despreciación del culto eucarístico constituyó un abuso que hirió los sentimientos religiosos de muchos fieles.

En no pocos templos, el sagrario, que ocupaba un lugar honroso y principal, fue desplazado a otro secundario y marginal, como si se tratara de sustraer el Santísimo Sacramento a la adoración del pueblo cristiano. Causaba grima por aquellos años, al visitar las grandes catedrales románicas o góticas de la vieja Europa, ver en algunas de ellas el sagrario sustituido por una caja metálica empotrada en la pared, oculta en un oscuro rincón, como si su función no fuera ya otra que la de servir de depósito o reserva de formas consagradas ".

Y ¡qué decir de los sacrilegios y profanaciones del Santísimo Sacramento, de la comunión en la mano! El Papa Juan Pablo II en su Encíclica sobre la Eucaristía (Nom nº 52) dice: "Es de lamentar que, sobre todo a partir de los años de la reforma litúrgica postconciliar, por un malentendido sentido de creatividad y de adaptación, no hayan faltado abusos, que para muchos han sido causa de malestar". El Papa reconoce que hubo gente que llegó "a considerar como no obligatorias las formas adoptadas por la gran tradición litúrgica de la Iglesia y su Magisterio, y a introducir innovaciones no autorizadas y con frecuencia del todo inconvenientes".

El Cardenal Ratzinger, hoy Papa Benedicto XVI, decía: "Estoy convencido de que la crisis eclesial en la que nos encontramos hoy depende en gran parte del hundimiento de la liturgia" provocado por el Concilio Vaticano II y los que abusaron en su aplicación.

"El sacramento de la Penitencia sufrió de modo particular como consecuencia de la crisis del postconcilio, hasta el punto de que todavía hoy existen Iglesias particulares donde ha desaparecido casi por completo la práctica de la confesión auricular. La falta de facilidades para la confesión individual contribuyó a su decadencia: muchos confesionarios fueron retirados de los templos y otros permanecieron habitualmente vacíos.

Estos hechos contribuyeron a crear un estado de confución en las conciencias, el avandono por muchos fieles de la práctica de la confesión e incluso el oscurecimiento del sentido del pecado". ¡Dios mío!, ¿Cómo un Concilio supuestamente pastoral y asistido por el Espñiritu Santo podría producir estos frutos amargos?

La Sancta Missa en la vida del cristiano, (IV).


“Ecce Agnus Dei… Domine, non sum dignus… Vamos a recibir al Señor. Para acoger en la tierra a personas constituidas en dignidad hay luces, música, trajes de gala. Para albergara a Cristo en nuestra alma, ¿cómo debemos prepararnos? ¿Hemos pensado alguna vez en cómo nos conduciríamos, si sólo se pudiera comulgar una vez en la vida?
*
“Cuando yo era niño, no estaba aún extendida la práctica de la comunión frecuente. Recuerdo cómo se disponían para comulgar: había esmero en arreglar bien el alma y el cuerpo. El mejor traje, la cabeza bien peinada, limpio también físicamente el cuerpo, y quizá hasta un poco de perfume… Eran delicadezas propias de enamorados, de almas finas y recias, que saben pagar con amor el Amor.
*
“Con Cristo en el alma, termina la Sancta Missa: la bendición del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo nos acompaña durante toda la jornada, en nuestra tarea sencilla y normal de santificar todas las nobles actividades humanas.
*
“Asistiendo a la Sancta Missa, aprenderéis a tratar a cada una de las Personas divinas: al Padre, que engendra al Hijo; al Hijo que es engendrado por el Padre; al Espíritu Santo que de los dos procede. Tratando a cualquiera de las tres Personas, tratamos a un solo Dios; y tratando a las tres, a la Trinidad, tratamos igualmente a un solo Dios único y verdadero. Amad la Missa, hijos míos, amad la Missa. Y comulgad con hambre, aunque estéis helados, aunque la emotividad no responda: comulgad con fe, con esperanza, con encendida caridad.
*
“No ama a Cristo quien no ama la Sancta Missa, quien no se esfuerza en vivirla con serenidad y sosiego, con devoción, con cariño. El amor hace a los enamorados finos, delicados; les descubre, para que los cuiden, detalles a veces mínimos, pero que son siempre expresión de un corazón apasionado. De este modo hemos de asistir a la Sancta Missa. Por eso he sospechado siempre que, los que quieren oir una Missa corta y atropellada, demuestran con esa actitud poco elegante también, que no han alcanzado a darse cuenta de lo que significa el Sacrificio del altar.
*
De: San Josemaría Escrivá: Es Cristo que pasa, 14 de abril de 1960

sábado, 22 de agosto de 2009

Corazón Inmaculado de María.


Después de consagrar en plena Guerra Mundial todo el género humano al Inmaculado Corazón de María, para ponerlo bajo la protección de la Madre del Salvador, decretó el Papa Pío XII, en 1944, que toda la Iglesia celebrase anualmente una fiesta en honor del Inmaculado Corazón de María, el 22 de agosto, día de la octava de la fiesta de la Asunción.La devoción del Corazón de María es ya antigua. San Juan Eudes la propagó en el s. XVII, uniéndola a la del Sagrado Corazón de Jesús.En el s. XIX, Pío VII, primero, y después Pío IX concedieron a muchas iglesias particulares una fiesta del Purísimo Corazón de María, señalada primeramente para el domingo después de la Asunción, y luego para el sábado que sigue a la fiesta del Sagrado Corazón. Al fijar el 22 de agosto la Fiesta del Inmaculado Corazón de María, y extenderla a toda la Iglesia, le asignó Pío XII como fin el obtener, por intercesión de la santísima Virgen, “la paz entre las naciones, la libertad de la Iglesia, la conversión de los pecadores, el amor a la pureza y la práctica de las virtudes”.
Feliz día del Inmaculado Corazón de María. Virgen María, Auxilio de los Cristianos, Ora pro Nobis.

Los fieles de Salamaca escriben al Obispo y a Ecclesia Dei para pedir la Misa


Al igual que hicieran los fieles que en Gijón solicitaron la Santa Misa por la forma extraordinaria, los fieles que hicieron lo propio en Salamanca han escrito también a su Obispo, D. Carlos López, solicitándole la Misa, con copia a Ecclesia Dei.
Desde Salamanca nos han remitido el contenido íntegro de la carta, que reproducimos aquí para conocimiento de nuestros lectores:
Lunes de Pentecostés, 12 de mayo de 2008Mes de la Santísima Virgen María
Ilmo. y Rvdmo. Sr. D. Carlos LópezObispo de SalamancaIlustrísima:
Nos dirigimos a V.I. según lo previsto en el Motu Proprio «Summorum Pontificum» de S.S. Benedicto XVI, dado que no ha sido atendida nuestra petición anterior, dirigida al párroco de San Juan de Sahagún en Salamanca, para que se celebre regularmente la Santa Misa según el Misal Romano de 1962.
Se adjunta copia de la carta dirigida a principios de año a don José Miguel Isidro, cura párroco de San Juan de Sahagún, junto con las firmas de sesenta fieles (trece de esa parroquia y cuarenta y siete de otras parroquias de la ciudad). Se adjunta también fotocopia del acuse de recibo de la misma, del 14 de enero.
No se recibió respuesta, a no ser un comentario dirigido a uno de los firmantes, habitual en esa parroquia, en el sentido de que los promotores de la iniciativa podían pasar a hablar con el párroco. Ante la falta de contestación escrita, eso hicimos tres de los firmantes, que acudimos al despacho parroquial el pasado viernes 29 de febrero.
El párroco alegó una serie desordenada de pretextos para rechazar nuestra petición, que iban desde el intento de desacreditar la misma hasta la supuesta dificultad de integrar la Misa tradicional en el horario de la parroquia. También afirmó que había hablado con el Obispo sobre el asunto, y que V.I. le había indicado que nos diera largas, puesto que ¿según su relato? V.I. le había dicho que la Conferencia Episcopal Española preparaba un reglamento sobre la celebración según el Misal del Beato Juan XXIII.
Como esta situación contraviene tanto el texto del Motu Proprio arriba citado, así como las instrucciones que desde Roma se han venido repitiendo, rogamos a V.I. disponga lo necesario para que a la mayor brevedad Salamanca disponga de un templo (situado en lugar céntrico, para facilitar que todos los fieles que lo deseen puedan acudir) donde se celebre en horario fijo y al menos todos los domingos y fiestas de guardar, la Santa Misa según el Misal Romano de 1962.
Suplica la bendición de V.I. y besa su anillo pastoral

La Santa Misa según los santos (III).

Santo Tomás de Aquino:
"La celebración de la Santa Misa tiene tanto valor como la muerte de Jesús en la Cruz".
*
San Francisco de Asís:
"El hombre debería temblar, el mundo debería vibrar, el Cielo entero debería conmoverse profundamente cuando el Hijo de Dios aparece sobre el altar en las manos del sacerdote".
*
Santa Teresa de Jesús:
"Sin la Santa Misa, ¿que sería de nosotros? Todos aquí abajo pereceríamos ya que únicamente eso puede detener el brazo de Dios. Sin ella, ciertamente que la Iglesia no duraría y el mundo estaría perdido sin remedio".En cierta ocasión, Santa Teresa se sentía inundada de la bondad de Dios. Entonces le hizo esta pregunta a Nuestro Señor: “Señor mío, ¿cómo Os podré agradecer?” Nuestro Señor le contestó: “ASISTID A UNA MISA”.
*
San Alfonso de Ligorio:
"El mismo Dios no puede hacer una acción más sagrada y más grande que la celebración de una Santa Misa".
*
Padre Pío de Pieltrecina:
"Sería más fácil que el mundo sobreviviera sin el sol, que sin la Santa misa"La Misa es infinita como Jesús... pregúntenle a un Ángel lo que es la misa, y El les contestará, enverdad yo entiendo lo que es y por qué se ofrece, mas sin embargo, no puedo entender cuánto valor tiene. Un Ángel, mil Ángeles, todo el Cielo, saben esto y piensan así".

viernes, 21 de agosto de 2009

La Santa Misa según los santos (II).

San Juan Eudes:
"Para ofrecer bien una Eucaristía se necesitarían tres eternidades: una para prepararla, otra para celebrarla y una tercera para dar gracias""Tened por cierto el tiempo que empleéis con devoción delante de este divinísimo Sacramento, será el tiempo que más bien os reportará en esta vida y más os consolará en vuestra muerte y en la eternidad. Y sabed que acaso ganaréis más en un cuarto de hora de adoración en la presencia de Jesús Sacramentado que en todos los demás ejercicios espirituales del día."
*
San Cirilo de Jerusalén:
"Así como dos pedazos de cera derretidos juntos no hacen más que uno, de igual modo el que comulga, de tal suerte está unido con Cristo, que él vive en Cristo y Cristo en él."
*
San Ignacio de Loyola:
Preparando el altar, y después de revestirme, y durante la Misa, movimientos internos muy intensos y muchas e intensas lágrimas y llanto, con frecuente pérdida del habla, y también al final de la Misa, y por largos períodos durante la misa, en la preparación y después, la clara visión de nuestra Señora, muy propicia ante el Padre, hasta tal grado, que las oraciones al Padre y al Hijo y en la consagración, no podía sino sentir y verla, como si fuera parte o la puerta, para toda la gracia que sentía en mi corazón. En la consagración de la Misa, ella me enseñó que su carne estaba en la de su Hijo, con tanta luz que no puedo escribir sobre ello. No tuve duda de la primera oblación ya hecha"
*
El santo cura de Ars, San Juan María Vianney:
“Si conociéramos el valor de La Santa Misa nos moriríamos de alegría”."Sí supiéramos el valor del Santo Sacrificio de la Misa, qué esfuerzo tan grande haríamos por asistir a ella"."Qué feliz es ese Ángel de la Guarda que acompaña al alma cuando va a Misa".
"La Misa es la devoción de los Santos".
*
San Anselmo:
“Una sola misa ofrecida y oída en vida con devoción, por el bien propio, puede valer más que mil misas celebradas por la misma intención, después de la muerte.”